REPORTAJES | Espeleología
El reto de la Cueva de los Tocinos
Una de las cavidades más complicadas de Sierra Gallinera

Rafael Bermúdez Cano - Martes, 18 de enero de 2011 (15:58:54)


Sierra Gallinera se encuentra en plena Sierra Subbética Cordobesa, a caballo entre los municipios cordobeses de Priego de Córdoba y Carcabuey, siendo sus cumbres  línea divisoria entre ambos municipios.

Interior de la Cueva de los Tocinos. (Foto: Cedida)
Interior de la Cueva de los Tocinos. (Foto: Cedida)
Una vez culminada por el Grupo Espeleológico G40 la primera parte del catálogo de Cavidades de Provincia de Córdoba (el cual se dedicó a la prospección sistemática de la totalidad de los macizos montañosos de las  Sierras Subbéticas), no se retomó Sierra Gallinera hasta el 2009. En dicho año, cuando fue estudiada y topografiada la Cueva de la Solana, no se tenía en mente otra cosa que explorar y topografiar una cavidad más sin mayores pretensiones. Es ya en el 2010 cuando se piensa en realizar un proyecto integral de de toda la sierra y dar a conocer los resultados mediante la presentación de una ponencia en el Congreso Internacional de Marbella a celebrar este verano. En febrero tuvo su turno la Cueva del Rodaero, a la cual siguieron la de los Inocentes y la Cueva de la Majá del Caldero. Para no caer en el tedio y la monotonía se han ido intercalando otras actividades y salidas espeleológicas.
Los albores del 2011 se han iniciado con el mayor reto espeleológico que encierra Gallinera. La Cueva de los Tocinos. Reto que no viene de su dificultad técnica, que es baja, sino por ser la de mayor recorrido, lo que unido a su intrincado y laberíntico trazado, hace de los trabajos topográficos en ella en curso los más complicados de las cavidades de esta sierra.  Una vez tras otro se suceden pasos estrechos que dan paso a zonas más amplias que ponen a prueba el contorsionismo y la dureza de las articulaciones de los espeleólogos. Aunque la dureza de la progresión por su interior queda relegada a un segundo plano cuando nos sorprenden una tras otra bellas formaciones.
Pero sabíamos que escondía más alicientes que los elaborados por la naturaleza. Su historia nos la hemos ido encontrando en los antiguos artículos de prensa,  en las publicaciones arqueológicas y en las charlas con espeleólogos veteranos o con las personas que vivieron en su entorno. Para ello ha habido que realizar un vaciado bibliográfico previo y una serie de entrevistas que han sacado a la luz la tradición oral que guarda celosamente el acervo popular. Pero también la hemos podido observar en su interior. Hemos visto las pintadas realizadas con carburo por miembros del  GULMONT y del GEC de Córdoba. Prueba de las primeras exploraciones realizadas en ella a principios de los años 60 del pasado siglo con interés espeleológico y científico que marcaron un punto de inflexión en las futuras visitas a ella. Hemos visto las pintadas realizadas con cal blanca que hace más de cien años dejaron patente la búsqueda de un tesoro mítico: el tesoro de la Gallinera, que según se narra desde tiempos ancestrales dejaron los “moros” en su huída precipitada hacia el exilio. Nos hemos topado con los restos cerámicos de quienes la utilizaron en la prehistoria. Especial mención debe deben de tener las marcas que estos dejaron en sus paredes. Nuevas pinturas rupestres no conocidas hasta las exploraciones realizadas el día 09 de enero de 2010 por los espeleólogos del G40. Manchas de pintura roja del mismo tipo que las encontradas en la cercana Cueva del Rodaero y de las que ya se hizo eco en su día la prensa escrita. Son ya muchas las manifestaciones pictóricas parietales encontradas en su vagaje por el G40. Después de ir descubriendo una tras otra manchas de color rojo en las cuevas de la Mina de Cabra, Cholones de Priego, el Rodaero de Carcabuey y Cueva Negra de Rute, habría que ir pensándose y cuestionándose si su adjudicación paleolítica es tan clara como hasta ahora se ha pensado. No en todas ellas se ha constatado la presencia paleolítica, pero sí la Neolítica o de prehistoria más reciente.