OPINIÓN |
Trabajo digno para una sociedad decente
Día de la HOAC

José Luis Molina García. Presidente de la Hermandad Obrera de Acción Católica de Córdoba - Miércoles, 09 de mayo de 2018 (08:44:31)


En pleno mayo cordobés, inmersos en la vorágine festiva que supone, es cuando la HOAC, la Hermandad Obrera de Acción Católica, nos disponemos a celebrar nuestro día, el Día de la HOAC. Y lo hacemos con un doble objetivo: de convivencia con las personas de nuestro entorno con las que compartimos el compromiso por construir una sociedad más humana y de reflexionar sobre la realidad del mundo del trabajo. Este año, queremos poner el acento en un hecho: las personas del mundo obrero y del trabajo hemos sido reducidas a instrumentos, a una mercancía más. Es el predominio de lo que el papa Francisco ha llamado una economía y una cultura del «descarte», que ha expulsado a la persona del centro de las preocupaciones y decisiones de la vida económica y en su lugar ha puesto la «idolatría del dinero», la rentabilidad, que tiene su concreción en la búsqueda del «bienestar individual», entendiendo éste como acaparar indefinidamente bienes y dinero.

Por eso, el modelo social y cultural en el que vivimos no sólo genera relaciones sociales injustas y empobrecidos, sino que, a la vez, genera un tipo de persona alejada de lo que es más propio de su humanidad.



Esta opción, convertida en cultura, se ha adueñado del corazón humano y ha desnaturalizado la comprensión de la propia identidad, el sentido de la existencia y los valores, credos y creencias que lo sustentaban. Así, se ha devaluado la sagrada dignidad del ser humano y de sus actividades: trabajo, economía, empresa, política…, y ha movido a la pasividad ante la injusticia del descarte progresivo de personas que ya no son necesarias. Por eso es tan importante recuperar el sentido de lo humano, hacer frente a la deformación de nuestra humanidad.



Siendo así, la lucha por un trabajo decente no puede quedar limitada solo a un proyecto reivindicativo de mejora de las condiciones de trabajo; precisa, además, de una reconstrucción del ser humano, del sentido de la existencia y del trabajo, de las relaciones sociales, de la moral y la ética necesarias para que el «bien ser» sustituya al «bien estar» como proyecto de realización humana. Una reconstrucción también, de la política, el sindicalismo, la economía y la empresa en un mundo gravemente dañado por la desigualdad y las guerras, por la explotación incontrolada de los recursos naturales y por los modos de vida y de organización social.



Para recuperar esa humanización, las y los militantes de la HOAC hemos tomado la opción de poner en marcha cuatro líneas de reflexión y acción: acompañar la vida de las personas, colaborar a un cambio de mentalidad, colaborar al necesario cambio de las instituciones y construir y vivir experiencias alternativas en la forma de ser y trabajar para hacerlas visibles en nuestro mundo.



Toda nuestra reflexión está realizada desde la fe cristiana, pero buscando y manifestando la confluencia entre lo cristiano y lo humano, en la convicción de que juntos podemos comprometernos en la promoción de la justicia, la solidaridad y el bien común. De ahí nuestro lema: TÚ puedes hacerlo posible.


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